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viernes, 9 de noviembre de 2007

Una Historia

Cuando mi hermana Claudia era de mi edad odiaba la escuela. Se sacaba malas notas y no quería ir a clases. Recuerdo que hacía todo lo posible por evitar ir a la escuela. La razón principal era que no obtenía buenos resultados académicos. Aunque trabajaba duro, Claudia nunca se sacaba buenas notas.

Las notas de Claudia comenzaron a bajar cuando comenzó la escuela media. Mis padres pensaban que no estaba trabajando lo suficiente. Aunque le buscaron tutores, no podía mejorar las notas. Mientras tanto Claudia se sentía frustrada porque aunque hacía las tareas y estudiaba para las pruebas, no podía mejorar sus notas. Al mismo tiempo mis padres se dieron cuenta de que Claudia nunca se iba a sacar A y aceptaron que ella hacía lo mejor que podía. Esto le causaba mucha tristeza a mi hermana y ella pensaba que era “estúpida o tonta.”

Cuando mi hermana completó sus estudios de escuela secundaria, no se sentía muy motivada para ir a la universidad. Pero estaba celosa de sus amigas que se iban a la universidad y quería estar junto con sus amigos que iban a estudiar en la universidad comunitaria. Así es que se matriculó en la universidad y comenzó en las clases típicas de alumnos de primer año. Es entonces que su vida cambió totalmente. La Sra. Kelley, maestra de la clase de Inglés 101, le preguntó si tenía un problema del aprendizaje. Claudia no sabía lo que era eso y le dijo que “no.” Pero la Sra. Kelley pensaba que era posible y le aconsejó que se comunicara con el Centro de Ayuda en el Aprendizaje en la universidad.

Claudia fue al Centro de Ayuda en el Aprendizaje y explicó su preocupación. Le hicieron una serie de pruebas y después le dijeron que ella tenía un problema del aprendizaje. Claudia fue diagnosticada con dislexia. Esto quiere decir que ella ve las palabras y letras de una manera diferente y por esta razón es más difícil aprender a leer y escribir. Resulta que el nivel de lectura de Claudia era el equivalente al quinto año—lo cual explicaba por qué era tan difícil para ella obtener buenos resultados académicos.

Al principio, Claudia no sabía cómo reaccionar. Ella y sus padres se sentían un poco asustados, y su asesor en el Centro de Ayuda para el Aprendizaje estaba aún más sorprendido que nadie se había dado cuenta antes. Pero Claudia estaba muy contenta al enterarse de que había gente que la podía ayudar. Comenzó a ir al Centro de Ayuda para el Aprendizaje dos veces a la semana para encontrar otras formas de aprender. Trabajó duro para sobrepasar su problema del aprendizaje. También les avisó a todos sus maestros y ellos buscaron maneras de acomodar sus necesidades especiales. Por ejemplo, la Sra. Kelley le dio más tiempo para terminar las pruebas.

Aquel primer semestre en la universidad comunitaria, Claudia obtuvo A, en todas las clases. Al siguiente año se trasladó a otra universidad. Hasta logró graduarse en cuatro años con honores. Estoy muy orgullosa de lo que ha sobrepasado mi hermana. Ella comprobó que podía tener éxito en la escuela igual que los demás, sólo tenía que trabajar de una manera diferente. Claudia no se siente avergonzada de tener un problema del aprendizaje—esto sólo quiere decir que ella aprende de una forma diferente.

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